Monitorización de precios de la competencia en varios países de la UE: monedas, IVA y plataformas locales

Un comprador en Polonia ve el precio del mismo producto en una tienda alemana en un par de clics, y un revendedor, con mayor razón. Dentro de la Unión Europea las mercancías circulan libremente entre países, y los precios de uno influyen en las ventas de otro. Por eso las empresas que venden en varios países de la UE o compiten con tiendas extranjeras siguen los precios más allá de su propio mercado. Pero comparar precios entre países es más complicado que hacerlo dentro de uno solo: cambian las monedas, los impuestos, las normas y las plataformas. Veamos qué hay que tener en cuenta.

Monedas

El euro es la moneda de 21 países de la UE, pero no de todos. Polonia, Chequia, Hungría, Rumanía, Suecia y Dinamarca tienen moneda propia. Para comparar precios hay que convertirlos a una misma moneda, y aquí importan dos reglas:

  • Guardar el precio y la moneda originales. El precio convertido es un valor derivado: si cambia el tipo de cambio o se elige otra fuente, los datos originales permiten recalcularlo todo.
  • Usar una única fuente de tipos de cambio. Por ejemplo, los tipos de cambio de referencia del Banco Central Europeo, que se publican cada día hábil. Así, una oscilación del tipo de cambio no parecerá un cambio de precio de un competidor.

IVA

En la UE los precios para el consumidor final se indican con IVA, y los tipos generales varían: 19% en Alemania, 21% en España, 23% en Polonia, 27% en Hungría. Un mismo precio con IVA en dos países supone un precio distinto sin impuestos y un margen distinto para el vendedor. Para comparar la posición competitiva importa lo que ve el comprador, es decir, el precio con IVA; para analizar márgenes y precios de proveedores, el precio sin IVA. Las webs para empresas suelen mostrar precios sin impuestos, así que al comparar hay que saber qué precio se tiene delante.

Normas sobre descuentos

Desde el 28 de mayo de 2022 se aplica en la UE una norma de la Directiva Ómnibus (Directiva (UE) 2019/2161): al anunciar una reducción de precio, el vendedor debe indicar el precio más bajo de los 30 días anteriores. Para la monitorización, esto significa que el precio «anterior» tachado en la página no siempre coincide con el que tenía el vendedor ayer, y que es más fiable analizar los descuentos con un historial de precios propio que con lo que el vendedor indica en la etiqueta.

Plataformas locales

El conjunto de plataformas donde se forman los precios es distinto en cada país. Además de las tiendas online y Google Shopping, incluye:

  • comparadores de precios: Ceneo en Polonia, idealo en Alemania y en otros países;
  • marketplaces nacionales: Allegro en Polonia, Bol en los Países Bajos y Bélgica, Cdiscount en Francia, eMAG en Rumanía, Hungría y Bulgaria;
  • las tiendas locales de Amazon: cada país tiene la suya, con sus propios precios y vendedores.

Conviene elaborar la lista de fuentes por separado para cada país: allí donde los compradores comparan precios, no donde resulta cómodo recoger datos.

Un producto, distintos nombres

En cada país el producto se describe en su idioma y, a veces, se vende con otro nombre o en otra configuración para el mercado local. Emparejar productos entre países por el nombre no es fiable; la base son el código de barras EAN/GTIN y la referencia del fabricante y, cuando no figuran en la página, el emparejamiento por características. Conviene comprobar además que se compara la misma configuración: las versiones para distintos mercados pueden diferir en los accesorios incluidos, el tipo de enchufe o el tamaño del envase.

El precio depende del país del comprador

Muchas tiendas detectan el país del visitante o piden elegir el país de envío, y muestran precios y condiciones distintos. El coste y los plazos de envío también dependen del país. Por tanto, los precios deben recogerse tal como los ve un comprador del país en cuestión, registrando para qué país se ha obtenido cada precio.

Por dónde empezar

  1. Elegir dos o tres países donde se concentren más ventas o estén los competidores más fuertes.
  2. Tomar los productos clave: aquellos cuyos precios comparan los compradores y que generan la mayor parte de los ingresos.
  3. Elaborar una lista de fuentes para cada país: los principales competidores, un comparador de precios y un marketplace.
  4. Definir la frecuencia de las comprobaciones: para electrónica y marketplaces, a diario o más a menudo; para categorías estables, con menos frecuencia.
  5. Acordar internamente qué precio se compara (con o sin IVA) y con qué tipo de cambio.

Cómo funciona en Helecos

Helecos encuentra a los competidores, empareja los productos mediante IA con una precisión del 99% y recoge precios de forma programada de más de 50 fuentes en la UE y Ucrania. De cada comprobación se guardan el precio, la moneda, la disponibilidad, el vendedor y la hora. La interfaz está disponible en cinco idiomas y los datos se procesan en centros de datos de Núremberg y Helsinki. Más información en la página de monitorización de precios de la competencia.